banda sinaloense o tambora sinaloense

Tambora a principios del siglo XX 
La música es la manifestación más pura de las vivencias y sentimientos de los pueblos, a través de su arte y esencia se describen muchas historias, algunas verdaderas y otras que solo nacen de la florida imaginación de las gentes.

En la música los hechos y los sucesos se trasmiten de generación en generación y nos enseñan que la vida es melodía, ritmo y armonía, atributos que mitigan nuestras penas y hacen más placenteros nuestros momentos felices.

La música es nostalgia, sentimiento y alegría pero también es esperanza, el pulso de un pueblo y el instrumento que acerca a las naciones.
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Imagen de los primeros precursores de la banda sinaloense
 
La tambora Sinaloense es ruidosa, pachanguera y estruendosa, pero dentro de su esencia también hay ritmo, melodía, sentimiento, vida y energía. De los orígenes de la Tambora hay muchas versiones, pero la mas apegada a la realidad es la que sustenta la Socióloga y Etnomusicóloga Suiza Helena Simonette, la que después de extensos estudios y análisis de registros históricos, llego a la conclusión en su libro de Doctorado, "Que retumbe la Tambora" que la Tambora Sinaloense, nació en el Siglo XIX con la llegada de los inmigrantes Alemanes al Puerto de Mazatlán; todos ellos provenientes de la región de Bavaria, lugar en donde la música de viento era parte muy significativa de su cultura musical. 

Estos inmigrantes junto con sus familias y costumbres trajeron consigo los clarinetes, las tubas, el contrabajo, las trompetas, el bajo, el tambor, los platillos las tarolas, las cornetas, el trombón y el amor por la música. Sonido musical extraño casi mágico que cautivo a las clases populares y fue el causante para que profusamente fuera adoptado por todo el territorio Sinaloense.

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